En el árido paisaje de Fuerteventura, en el que la lluvia es un regalo que el
cielo dispensa muy de vez en cuando, todo cultivo es un milagro. En esencia
Fuerteventura sabe a sal y a pastoreo, a pescado y a cabra, a los productos del
mar y del ganado.
Nuestra gastronomía nace del ingenio de generaciones de majoreros, de los que ya
habitaban la isla y de los que han ido llegando, a las limitadas posibilidades
de esta tierra. De ahí nació un recetario extremadamente sencillo pero sabroso.
Una cocina hecha con dos fuentes principales; la cabra y el pescado.
De la mar son las viejas, el cherne, las morenas, cabrillas, samas, meros y
salmonetes. Es el origen de las jareas y de moluscos como los mejillones, los
burgados o las lapas que llenan nuestros platos.
Pero si hay un producto cuya exquisitez ha saltado nuestras fronteras alcanzando
el reconocimiento internacional es el queso. Su calidad está garantizada por la
Denominación de Origen desde 1996.